ni qué digo,
ni qué pienso.
He cambiado el respirar por suspirar
y la razón por respirar.
Y tú preguntarás:
¿Por qué no cambiar la razón por suspirar,
directamente?
Pero, ¿no te he dicho
que no sé lo que hago,
ni lo que digo,
ni lo que pienso?

