-¿Estás drogada?
-¡No!
-¿Y por qué no dejas de sonreír?
lunes, 12 de abril de 2010
sábado, 10 de abril de 2010
Aceptar.
viernes, 9 de abril de 2010
Al otro lado del espejo.
A veces me gustaría cambiarme por la otra Ana. La del otro lado del espejo.
miércoles, 7 de abril de 2010
Imposible.
Dicen que todo es posible cuando lo deseas con todas tus fuerzas, pero es mentira. Yo no puedo desearte más, y sigues siendo más que imposible.
Drogaína.
Largas tardes.
El sol se esconde.
Drogaína.
Sueños, dulces sueños.
Pesadillas.
Drogaína.
Sexo.
Noches de locura.
Drogaína.
Y aquí estoy.
Mintiéndome a mí misma.
Drogaína.
El sol se esconde.
Drogaína.
Sueños, dulces sueños.
Pesadillas.
Drogaína.
Sexo.
Noches de locura.
Drogaína.
Y aquí estoy.
Mintiéndome a mí misma.
Drogaína.
Golfa.
-Esta canción me recuerda a ti.
-¿Por qué?
-"Y ahí voy yo, a romper las telarañas de tu corazón, verás cómo se escampa... ¡Golfa! Su piel, que me corro si me roza su piel..."
- Ahora que lo dices, quizás tenga un cierto parecido.
-¿Por qué?
-"Y ahí voy yo, a romper las telarañas de tu corazón, verás cómo se escampa... ¡Golfa! Su piel, que me corro si me roza su piel..."
- Ahora que lo dices, quizás tenga un cierto parecido.
Helador.
Veo el sol desde mi ventana, que me ciega y me hiela. Tanto que duele. El calor de mi cuerpo se marchó anoche contigo, cuando comprendí. Y ahora no puedo salir de mi habitación si no quiero congelarme y deshacerme después. Deshacerme cómo papel en el agua, cómo plástico al fuego. Cierro los ojos y me echo en la cama, acurrucada entre las mantas para entrar en calor. Pero no funciona, tengo más frío que nunca. Poco a poco dejo de moverme, de pensar, de respirar...
lunes, 5 de abril de 2010
Olvidar.
- A ver si ahora la solución va a ser no verle...
- La solución es olvidarme de él.
- Ni puedes hacerlo, ni debes hacerlo, ni lo vas a hacer.
- No sé si debo o no debo, pero no puedo. He ahí el problema.
- La solución es olvidarme de él.
- Ni puedes hacerlo, ni debes hacerlo, ni lo vas a hacer.
- No sé si debo o no debo, pero no puedo. He ahí el problema.
Vuelves.
Ahora sí que ya no sé que hacer. Me he vuelto completamente loca, en un sólo segundo. No sé si olvidarte o dejar que mi cuerpo se enamore más de ti, porque me confundes... Pones mis instintos a flor de piel. Y no sé si eres perfecto o no, lo que sé es que, lo siento, pero te quiero. Eso es lo que iba a decirte, pero preferí callarme. Es más sencillo así.
domingo, 4 de abril de 2010
Veinticuatro.
-Es un chico un tanto peculiar. Es misterioso y es difícil conocerle, pero cuando le conoces un poquito, te enamoras sin remedio. Me gusta la forma de su boca cuando bebe a morro de la botella o la manera que tiene de echar el humo del cigarro. Me gusta andar por detrás de él para ver cómo camina. Sus ojos son un auténtico laberinto, en el que te puedes perder cómo si fueses Alicia buscando salir del País de las Maravillas. Una de sus miradas puede hacerte olvidar el miedo que causa mirar hacia delante. Cuando le abrazas huele tan bien...Y su pelo, suave, siempre desaliñado, te hace enloquecer. Una vez me dijo que odiaba mi flequillo porque no se me veían los ojos. Pero no puedo quitármelo, porque entonces ya no habría nada que pudiese esconderle. Él es… simple perfección. Y hoy cumple veinticuatro años. Felicidades, pequeño.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

