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domingo, 4 de abril de 2010

Ella.

-Ah, sí, la recuerdo. Vino alguna vez al bar. Era una chica encantadora, y tenía una sonrisa que te hacía temblar. Y sonreía tanto... Era feliz con unas pocas caricias, alguna que otra mirada y de vez en cuando un silencio de esos que lo dicen todo. Y esos ojos...¡Qué ojos! Nunca había conocido una mirada tan expresiva como la suya. Ella siempre se quejaba de ello. -"No me mires a los ojos, o conocerás todo de mí, y eso sería un poco injusto, ¿no?"- decía. Y es que era increíble, con una fugaz ojeada sabías exactamente su grado de felicidad. ¡Y era un manojo de nervios!. Qué chiquilla, siempre andaba de aquí para allá, corriendo, saltando... Le encantaba dar abrazos. Era su mejor cualidad. Una vez me contó que lo que más ansiaba en el mundo era despertarse junto a él todas las mañanas. Siempre llevaba esa media luna plateada colgada del cuello, decía que le recordaba a la libertad de la felicidad. Pero, ¿qué fue de ella? La vi por última vez hará 8 meses y parecía muy triste. Algo le había pasado, estoy seguro, pero no quiso contármelo. Dime, ¿la has visto?.

-Murió hace tres semanas, me dijo su hermano. Al parecer dejó de sonreír.

lunes, 1 de febrero de 2010

"plop"

La vida. Ese camino que seguimos desde que nacemos hasta que morimos, mientras van pasando los años. Un camino con piedras y baches a esquivar, cuestas que subir y que bajar, montañas que escalar y ríos que cruzar. Un camino en el que pasarás por distintas fases, fases de descubrimiento, de aprendizaje, de creaciones y de nostalgia.

Existen periodos de la vida en los que te sientes tan horriblemente mal que no ves el final de ellos. Sin embargo todo llega, y se terminan. Llega esa etapa de felicidad en la que te sientes realizado, en la que siempre tienes una sonrisa en la cara por mucho que quieras quitarla. Son periodos, fases y etapas cíclicas, que suceden, pero que volverán a suceder y volverás a sentirte igual, aunque por otros motivos distintos.

Es tan mágico el momento en que nace una persona... Cuando ves a un bebé, con un cuerpo tan chiquitito, sin saber lo que aún le queda por vivir, por sentir. Y sin embargo es tan triste el momento de la muerte... Con una vida se van miles de recuerdos, de momentos, de sentimientos...de vivencias e historias. Desaparecen, la tierra se los traga. Es tan difícil aceptar que con tu muerte se extinguirá todo lo que has vivido...todo aquello que recuerdas hará plop y se esfumará.


La vida es un sendero que nos pone a prueba según lo recorremos. Hay que ser fuertes para conseguir llegar al final.