miércoles, 10 de marzo de 2010

Perdida.

-¿Sabes? Odio estar enamorada. Nunca me ha gustado depender de nadie, desde bien pequeña trataba a la soledad de tú a tú. Y ahora que es mi felicidad lo que está en juego, tengo miedo. Terror. Pánico. Miedo de lo que me espera en el siguiente tramo del trayecto. Miedo a no tomar el camino correcto, a perderme y no saber salir. ¿Eh? Espera. Por aquí ya he pasado antes…

martes, 9 de marzo de 2010

Amor.

Si algo echo de menos de mis relaciones es hacer el amor. No el sexo, sino hacer el amor. Son conceptos bien distintos. El sexo está vacío, es sólo diversión. Sin embargo hacer el amor es la mejor sensación que hay en el mundo. Es un acto lleno de complicidad, lleno de miradas que rebosan significados. Los besos son sinónimo de pasión, las caricias de amor. Cuando el corazón te late a la velocidad de la luz, no por el calor ni por el cansancio, sino por el continuo tráfico de sentimientos entre los dos cuerpos. Cómo el besar el cuello puede convertirse en lo más bonito que jamás hayas hecho. El momento en que la excitación puede contigo y abrazas su cuerpo, queriendo no despegarte nunca de él.



El principio siempre es lo mejor de todo. Cómo un abrazo pasa a ser un beso, y éste llega a rebosar amor, pasión y excitación. Cómo le quitas la camiseta, deseando acariciar, rozar. Ese momento en que te das cuenta de lo que va a pasar, y sonríes. Juntos, bajo las sábanas, para que no se escape nada del amor, del calor que nos mantiene unidos. Jugar, reír, besar, abrazar, morder, acariciar, sentir, amar.



Necesito que me hagas el amor.

lunes, 8 de marzo de 2010

domingo, 7 de marzo de 2010

Basta.

Tic-tac. El tiempo pasa.

Cada palabra que decimos, cada gesto que hacemos, cada cosa que vemos, escuchamos, olemos, todo lo que probamos, absolutamente todo lo que ocurre, determina lo que está por ocurrir.
Siempre que hacemos algo, que tomamos una decisión, hay algo que ha ocurrido sin lo que dicha decisión no habría sido tomada.
Y yo te pregunto:

¿Qué tiene que ocurrir para que olvides los tópicos y me lances sobre la cama?

jueves, 4 de marzo de 2010

Estúpida locura.

Yo ya no sé que pensar. Paseo por mi cabeza, que parece un laberinto. Y me pierdo. Y cuando parece que consigo salir, vuelvo a perderme. Y así una y otra vez, hasta que el desconcierto puede conmigo. Y peleo con él, e intento entender. Pero siempre me puede, y la incertidumbre y el dolor vuelven. O mejor dicho, nunca se van, son espectadores, que se ríen de mí a cada patada que me da la vida.

Y me despierto, como siempre. Cada día es lo mismo. Yo, sola con mis pensamientos. Sin que nadie más pueda saber lo que se me pasa por la cabeza.
Y vuelvo a pelear, sin descanso. Sin tregua alguna.

Escucho voces. Me gritan. Me odian. Y una melodía suena de fondo. Esa melodía que tan bien conozco, que se aleja... Para no volver nunca.

Y entonces te veo. A ti. Te escucho. Resaltas entre la multitud. Tú, el único que, sin saber nada, me calma y consigue sacarme de mi cabeza, que trata de engullirme sin cesar. Y por un pequeño fragmento de tiempo, el mundo se para, todo queda en silencio, y consigo olvidarme del resto. Sólo pienso en ti.

miércoles, 3 de marzo de 2010

El hombre perfecto.

Y la miro, ajeno a la conversación. Es perfecta. Allí, riendo con sus amigas de algún chiste malo. Y pienso en la suerte que tengo de tenerla. En ese momento me devuelve la mirada y me sonríe, pícara, alegre, como es ella. Abre la boca y hace muecas con los labios. No le entiendo. Entonces lo grita:

-¡Que te quiero!

Le sonrío. No puedo dejar de mirarla. Allí está, con sus botas marrones y sus vaqueros. Con una camiseta sencilla. Así, sencilla, como es ella. Sencilla pero perfecta.

Abro el móvil y le escribo. Guapa. Eres perfecta. Pero yo te quiero más. Enviar. Se escucha un bip. Le ha llegado. Abre el móvil, sorprendida, y se ríe. Se levanta de la silla y se acerca. Y me besa. Se para el mundo.

-No te lo crees ni tú.- me dice.
-Te quiero.
-Y yo a ti, pequeño.

Y así, ambos con una sonrisa aún más grande, ella vuelve a su sitio mientras él continúa su conversación.

Moccia.

Finales de septiembre.

-Alex, mira... Mira... ¡No tengo miedo!

Niki está en lo alto de un peñasco, completamente desnuda, recortada por el sol que se encuentra a sus espaldas. Sonríe a contraluz y grita:

-¡Me tirooo! -y salta al vacío.

Su melena oscura con algunas mechas aclaradas por el sol y el mar, por todos esos días que han pasado en la isla, la sigue ligeramente rezagada. ¡Plof! Está en el agua. Mil burbujas en torno a ella, que desaparece en el azul del mar.
Alex sonríe y sacude la cabeza, divertido.

-No me lo creo, no me lo creo...

Se levanta de un peñasco más bajo donde estaba leyendo el periódico y se tira también. En un abrir y cerrar de ojos, emerge junto a las burbujitas y la ve reaparecer risueña.

-Entonces, ¿qué?, ¿te ha gustado? Tú no te atreves...
-Pero ¿qué dices?
-En ese caso, vamos, prueba... No tengo todo el día...

Se ríen divertidos y se abrazan, desnudos, agitando los pies bajo el agua a toda velocidad para mantenerse a flote. Se dan un beso salado, prolongado, suave, con el sabor dulce del amor. Sus cuerpos calientes se aproximan y se unen en el agua fresca. Están solos. Solos en medio del mar. Y un beso, y otro, y otro más. De repente se levanta una ráfaga de viento. El periódico sale volando, abandona el peñasco, se levanta, revolotea a lo lejos, arriba, más arriba, como una cometa sin hilo que, furiosa y rebelde, se abre de repente desplegando sus alas y parece multiplicarse en otros diarios idénticos que, plof, se abren también con el viento y a continuación caen en picado sobre Alex y Niki.

-¡Nooo! Mi periódico...
-¡Qué más da, Alex! ¿Hay algo indispensable que debas saber?

Se separan y nadan veloces para recoger las páginas mojadas: anuncios, malas noticias, datos económicos, crónicas, política y espectáculos.

-Aquí está, ¿ves?..., es mi periódico...

Pero el interés dura un instante, Alex esboza una sonrisa. Es cierto, ¿Qué debería saber? ¿Qué necesito? Nada. Lo tengo todo. La tengo a ella.


Fragmento del libro "Perdona pero quiero casarme contigo" de Federico Moccia.

Historia de amor.

Y aquí un video que me han pasado sobre Lucas y Sara, de la serie de antena 3 "Los hombres de Paco". La serie es una bobada, y la canción del vídeo no me gusta, pero la historia de amor entre los dos es preciosa.



-Lucas, ¿tu crees que va a llover?

-No es que vaya a llover. Es que van a caer chuzos de punta.




Bonita forma de decir "te quiero". Algún día...

Comercial.



Un anuncio que me ha pasado un amigo del que desconozco el producto o la marca que lo anuncia, pero de verdad, alucinante.



Aquí el ganador al festival de Cannes.



Y aquí un anuncio buenísimo de Coca Cola.

lunes, 1 de marzo de 2010

Pánico

¿Y bien? ¿Eso es todo?

Miedo. No cobardía, sino miedo. Un miedo que trato de afrontar, pero que cada vez que lo intento, y fallo, se hace mas fuerte. Poco a poco se hace más grande, alimentándose de mis sentimientos, como un monstruo de dibujos animados.

Nunca he sido demasiado valiente. Desde bien pequeña me metía debajo de las sábanas cuando las paredes de casa crujían. Cuando mi hermano me arrastraba al pasillo de mi casa, largo, viejo y oscuro, y me metía miedo en la oscuridad, me sentaba allí y me quedaba llorando, esperando a que alguien viniese y encendiese la luz. Pero eso ya no me asusta. Al menos no tanto como antes. Ahora me acecha otro tipo de miedo, más adulto, más fuerte.El miedo a enamorarme.




Pero, ¿qué es el miedo a enamorarse sino miedo al dolor? Miedo a que te hagan daño, a notar como te rompes en fragmentos de medio milímetro sin que nadie más que tú pueda verlo o sentirlo. Miedo a que jamás puedas sentir el roce de su piel contra la tuya.


Y ahora, como me he cansado de esconderme, empiezo a hacerle frente. Aunque de momento me lleva ventaja.